sábado, 1 de septiembre de 2012
Tú, yo, el frío y las calles de Madrid.
Anoche, antes de dormir, al mirar tu foto por última vez y cerrar los ojos, imaginé, sin quererlo, cómo sería ese día en el que nos tuviéramos frente a frente. No me preguntes por qué, pero era un soleado día de invierno en pleno centro de Madrid. Aquel día yo vestía un gorro de lana blanco, mi mejor sonrisa e ilusión en la mirada. Fue acercarme a ti y abrazarte, separarnos durante segundos y después, mirarte a los ojos, sonreír a escasos milímetros de tu boca y besarte. Era todo tan perfecto, parecía tan real...
Mentiría si dijera que no espero, más que otra cosa, que llegue ese día. Quizá es que el subconsciente nos traiciona, o quizá es que necesito verte más de lo que yo pensaba. Lo mismo es que te quiero más de lo que ambos creemos. Y si lo que imaginé anoche se va a cumplir... Ojalá llegue pronto el frío a Madrid para poder tenerte a mi lado.
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