Hay pocas cosas justas en la vida. Una de ellas, es que exista la distancia, la puta distancia. Esa distancia que te separa de alguien que sabe hacerte sonreír como poca gente sabe, que te impide darle un abrazo o un beso, que te impide estar a cinco centímetros de su sonrisa o reflejarte en sus ojos y poder contemplar lo increíble que es su mirada.
No sabes lo que daría por poder estar cerca de ti y demostrarte, hoy, y todos los días, que merece la pena...